Conducta de los oligarcas a merced de Azufrelandia
COSTA RICA.
Luis Guillermo Solís Rivera.
Fecha Nacimiento: 25 de abril de 1958, San José, Costa Rica.
Período Presidencial Constitucional: 8 de mayo de 2014 hasta el 8 de mayo de 2018.
Formación
Académica: Cursó
su educación primaria en la Escuela Nueva Laboratorio y la secundaria en el
Colegio Metodista.
En la Universidad de Costa Rica
estudió Historia y posteriormente recibió una beca para realizar un posgrado en
la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, en donde obtuvo una maestría en
Estudios Latinoamericanos con énfasis en Historia y Ciencias Políticas.
Religión: Católico.
Profesión: Politólogo, historiador y académico.
Trayectoria Política:
Fue
Jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica
en el período 1986-1990 y luego embajador para asuntos centroamericanos y
posteriormente director general de política exterior, de 1994 a 1998. Gerente
técnico del programa de cooperación transfronteriza, ambiente y seguridad en
Centroamérica que ejecuta la Fundación para la Paz y la Democracia (FUNPADEM),
bajo los auspicios de la fundaciones Ford y McArthur. Fue Director General de
Política Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica
de 1996 a 1998.
Polémicas Políticas:
Uno
de sus cargos más polémicos fue el de Secretario General del Partido Liberación
Nacional, cargo que ejerció por poco más
de un año de mayo de 2002 a julio de 2003. Solís fue electo como secretario
poco después de la hasta entonces peor derrota electoral del PLN; la de las
elecciones de 2002 con Rolando Araya como candidato. Una serie de reformas se
plantearon para renovar y salvar al partido, entre ellas un código de ética más
riguroso, acercamiento a la sociedad civil y reformas en las elecciones
internas. No obstante con la resolución de la Sala IV que rehabilita la
reelección presidencial y la precandidatura de Óscar Arias quien gozaba de
amplios márgenes de respaldo electoral, dichas reformas no se concretaron.
Solís renuncia a su cargo como secretario general junto a otras figuras de peso
como Mariano Figueres (hijo del caudillo José Figueres) denunciando, entre
otras cosas, irregularidades en los procesos de elección internas. Solís seria
opositor al Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y América Central y
uno de los voceros del "No" en el referéndum respectivo, participando
en debates televisivos. Se uniría al Partido Acción Ciudadana en 2008.
Trayectoria Profesional:
Fue
miembro del consejo editorial de las revistas Foreign Affairs en español,
Global Governance, y Espacios. Trabajó para el Proyecto de Cooperación
Transfronteriza en Centroamérica, Centro para la Cumbre de las Américas,
coordinador de Investigación y Gerente de Proyectos, Centro para la
Administración de Justicia y consultor del Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD).
Trabajó
también en la Universidad Nacional, donde fue docente, director de extensión y
posteriormente director académico de la Facultad de Ciencias Sociales.
Fue
Profesor Fulbright en la Universidad de Michigan y en la Universidad
Internacional de la Florida (FIU) en Miami. En esta última, es investigador
asociado del Centro de Estudios de América Latina y el Caribe (LACC).
Entre
el 2004 y el 2008 trabajó como coordinador de investigación de la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en su Secretaría General, la
Secretaría Iberoamericana y la Fundación del Servicio Exterior para la Paz y la
Democracia, fundada por Rodrigo Madrigal Nieto.
Controversias como presidente del país:
Durante
su gobierno se suscitaron tres escándalos que llevaron a la renuncia de tres de
sus ministros. La ministra de Ciencia y Tecnología Gisella Kooper Arguedas por
haber promovido sin consultar al Ejecutivo una nueva Ley de Radio y Televisión
que fue criticada por restrictiva.
El
ministro de la Presidencia Melvin Jiménez Marín y su viceministro Daniel Soley
Gutiérrez acusados por la Procuradora General de la República de ofrecerle una
embajada a cambio de renunciar a su puesto, cargo que Jiménez negó pero llevó a
la renuncia de Soley.
Meses después el ex ministro de Ciencia y
Tecnología Allan Ruiz Madrigal elevó la misma acusación hacia Jiménez así que
éste renunció el 16 de abril de 2015 siendo sustituido por el ex diputado y ex presidente
del Instituto Nacional de Seguros Sergio Alfaro Salas, quien fue mejor recibido
por la oposición.
A
finales de su gobierno sucedió el escándalo político apodado como «Cementazo»,
consistente en aparentes préstamos irregulares otorgados por el Banco de Costa
Rica a un empresario cementero que tenía vínculos con figuras políticas de los
principales partidos. Aunque el escándalo no lo involucró a él directamente,
sí estuvieron involucrados un diputado oficialista y la junta directiva de la
institución nombrada durante su gobierno. Solís solicitó la renuncia de la
Junta en pleno pero esta se negó, por lo que se inició el proceso de despido.
El 29 de mayo de 2018 la Procuraduría de la Ética de Costa Rica desestimó la
denuncia contra Solís por su participación en el escándalo.
Una
comisión de la Asamblea Legislativa que investigó el caso Cementazo y que rindió
su informe esta semana en coincidencia con el avance de la campaña para febrero
del 2018— le atribuye al mandatario una supuesta “falta al deber de probidad”.
Solís,
que ha gobernado con altibajos tras llegar al poder en 2014 con altísimas
expectativas populares, influyó en favor del negocio del importador de cemento
Juan Carlos Bolaños (preso desde noviembre mientras se le investiga), concluyó
un informe unánime y no vinculante de la comisión integrada por diputados de
oposición y oficialistas que por cinco meses investigaron el caso. Por ello el
mandatario, continúa el texto, debe ser procesado en la Procuraduría de la
Ética. La investigación ha desvelado como nunca antes un tráfico de influencias
que implica a funcionarios del Ejecutivo, del Legislativo y de la Corte Suprema
de Justicia, además del estatal Banco de Costa Rica (BCR), que prestó a Bolaños
más de 40 millones de dólares en condiciones cuestionables. Se trata de una red
de influencias políticas alrededor de un aparente negocio de importación de
cemento que pretendía romper el control de la transnacional suiza Holcim y la
mexicana Cemex, con el apoyo del Gobierno de Solís y de congresistas de
distintos partidos.
Los
diputados achacan al presidente haber favorecido al importador del cemento
chino mediante la imposición en 2014 del nombramiento del gerente del BCR Mario
Barrenechea, quien ahora también está en la cárcel como medida cautelar.
Además, le atribuyen haber presionado a la autoridad de Aduanas para agilizar
el desembarque de un cargamento de cemento, haberle abierto las puertas de la
presidencia a Bolaños en siete ocasiones y haber presionado para reformar un
reglamento técnico de importación del material. También lo responsabilizan por
otorgar poder a hombres de su confianza que, según concluyen los diputados,
ayudaron al negocio de Bolaños, como el diputado Víctor Morales Zapata y el
jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), Mariano Figueres,
íntimo de Solís.
Con
urgencias fiscales, trabas por el sistema político y un incremento de la
violencia que no acaba de reconocerse, el gobierno de Luis Guillermo Solís
cumple este año 2016 la mitad de su mandato al frente de Costa Rica, el estable
país centroamericano que en 2014 rompió el añejo bipartidismo del siglo XX al
elegir a este profesor universitario en medio de una burbuja de expectativas
que ha ido cediendo el paso al escepticismo.
El
problema que más ha repuntado en las preocupaciones ciudadanas, sin embargo, es
la inseguridad, jalonada por la lucha entre grupos de narcotraficantes en los
centros urbanos. La tasa de homicidios volvió a superar los 11 por cada 100.000
habitantes en el cierre de 2015 y una parte de la población lo achaca a la
interrupción de políticas eficaces del gobierno de Laura Chinchilla.
Otro
indicador adverso es el de pobreza, que sigue estancada en un 21% de la
población, ligada en buena medida a las dificultades para incorporar a la
fuerza laboral al 10% de la población que busca empleo y no consigue. La
pobreza extrema, cuya eliminación fue una promesa de campaña de Solís, más bien
ha aumentado y ahora alcanza al 7% de la población.
“No
sabemos bien si la gente escogió a este gobierno para que redujera la pobreza o
el desempleo. No sabemos si ese era el cambio o si el cambo era solo sacar al
PLN, como podría ser. Como sea, creo que ahora hay una experiencia de dos años
y puede ser provechosa”, opina Iván Barrantes, el estratega de imagen a quien
se atribuye buena parte del éxito. Lo acusaron de querer vender la imagen del
entonces candidato como si fuera una soda y de trivializar la propuesta
política.
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